En muchos países en desarrollo, las heridas por accidentes de tráfico son una de las principales causas de amputación, junto con la diabetes, las infecciones y los tumores. Asimismo, hay personas que nacieron sin un brazo o una pierna, mientras que otras han sido víctimas de las minas terrestres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 30 millones de habitantes de países en desarrollo necesitan miembros ortopédicos u otra clase de prótesis. Sin embargo, a menudo, no pueden permitírselo. A esto se añade que en sus países a menudo faltan expertos, material y centros especializados.

Recientemente muchos especialistas han empezado a poner sus esperanzas en las impresoras 3D. Entre ellos se encuentran los del hospital CoRSU, donde un técnico protésico escanea el muñón de Gwokyalya. Utilizando un dispositivo del tamaño de una mano, toma una imagen del punto de la amputación. Los resultados aparecen simultáneamente en la pantalla de un ordenador portátil. Gowkyalya observa con atención cada movimiento. Es una de los alrededor de 100 pacientes de Uganda que participan en un estudio clínico en este centro, que abrió sus puertas en 2009 con la ayuda de donaciones de países de todo el mundo. Sus técnicos protésicos en colaboración con la ONG canadiense Nia Technologies y la Universidad de Toronto llevan dos años probando encajes protésicos producidos con una impresora 3D.

El encaje es la pieza que conecta el miembro protésico con el muñón y se tiene que diseñar a propósito para cada paciente. Antes, esto requería un proceso largo y complejo que incluía la elaboración de un molde de yeso. La posibilidad de escanear muñones e imprimir encajes puede contribuir a hacer más eficaz la labor de los cuatro técnicos protésicos del hospital CoRSU y permitirles ayudar a más personas con amputaciones.

La tecnología es muy sencilla. Cuando el técnico ha escaneado el muñón, el modelo 3D se adapta en la pantalla del ordenador antes de mandarlo al impresor mediante un programa especial. Al cabo de unas horas, el ajuste impreso está acabado y se puede conectar a un miembro ortopédico de plástico proporcionado por Cruz Roja u otro proveedor.

Fuente: El País